Desde el día uno de abril, sin escribir nada, menos mal que según las estadísticas, nadie mira esto. Dejamos estos el uno de abril, con la ampliación del estado de alarma y la parálisis de todas las actividades no esenciales, y ahí seguimos, mi empresa sigue abierta y trabajando, aunque el trabajo ha bajado bastante y estamos muy tranquilos, aunque por contra tenemos auditoría de las ISOs el próximo día 16 y nos la mantienen, la haremos por Skipe y eso nos tiene liados, sobre todo a Nieves y alago menos a mí. Hoy es Jueves Santo, ya estamos en el centro de esta extraña Semana Santa. El Viernes de Dolores se nos escapó alguna lágrima, muy raro, no vernos con el traje, la misa de la mañana, la procesión de la tarde, el Domingo de Ramos, sin salir al aperitivo, sin vestir egipcios, sin procesión, Javi y Jorge sin tocar el tambor, cuanta ilusión confinada en casa. Lo cierto es que aperitivo si hicimos por vídeo conferencia con Nieves y Jesus y Mª Huertas. El sábado pusimos la salve en la televisión, Isabel me sacó un vela y como no me oía nadie pude cantarla junto con el coro, más lágrimas.
Jueves Santo, hoy habría ido, seguramente con Javi y Jorge al mercado a ver los caballos, estaríamos en este momento paseando por las alamedas, sin embargo aquí estoy, he trabajado un rato y ahora escribiendo estos párrafos, me parece increible.
Lo que es realmente increíble es lo que ha mejorado Jorge al ping pong y Javi también.
El profesor de fotografía sigue mandando ejercicios, no voy mal he quedado primero en una ocasión y segundo en dos, no está mal, hacer fotos ayuda a pasar el tiempo.
Seguimos con las batas, nos han traído otras cuarenta, Isabel ha pedido ayuda a tres azules, ellas han hecho 20 de las nuestras y diez de las de Nieves, las tres nos han dicho que no le mandemos más, es más trabajo de lo que pensamos en un principio.
Bueno, el caso es que ahora sí estamos de vacaciones y hasta el lunes no volveremos al trabajo, cuatro días en casa, jajajaja.
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