Ha empezado un nuevo año, y lo ha hecho aproximadamente como terminó el anterior, las incertidumbres sobre la economía ciernen sobre las próximas elecciones un velo gris, que hará que en campaña se hable más de euros que de derechos. Ciertamente los euros, según las últimas encuestas, son la principal preocupación de los votantes españoles (imagino que de los no votantes también), pero quizás sea injusto que lo ocurrido en los últimos meses, la desaceleración (nunca he entendido demasiado bien esta contradictoria palabra) sirva para valorar una legislatura. Más teniendo en cuenta que la desacelaración parece estar debida principalmente a causas externas; crisis hipotecaria en EEUU, altos precios de las materias primas, principalmente cereales y crudo. Calificar esta legislatura como "dilapidación de una herencia" me parece desacertado. Simplemente no se ha dilapidado nada, el crecimiento del PIB español ha sido mayor que en el 2003, el número de altas en la seguridad social también ha aumentado, el superavit público sigue engordando. Ahora es cierto que la economía familiar y empresarial ha empeorado, la continua subida del euribor ha conseguido que el dinero que las familias y las empresas tienen que destinar para pagar el endeudamiento sea cada vez mayor, si a esto le unimos la subida de las materias primas y de la energía, dos bienes de primera necesidad a los que ninguna familia ni ninguna empresa puede prescindir, resulta que el disponible para el consumo o para nuevas inversiones ha disminuido enormemente y esto se traduce en desaceleración.
Ahora bien, se llevaba tiempo advirtiendo que el endedudamiento era excesivo, ya en tiempos del PP se estimaba así, y fue y ha sido ese endeudamiento cuasi "temerario" lo que ha provocado el espectacular crecimiento de los últimos años.
Por otro lado la política energética es mala desde hace años, ni Aznar ni ZP se atreven a tomar medidas para solucionar un problema casi histórico de España, su dependencia energética, las medidas que habría que tomar serían del todo impopulares, subida de tarifas, instalación de nucleares...
Sobre la subida de las materias primas, habrá que preguntar en Bruselas de que han servido tantos años de incentivar con subvenciones públicas la retirada de las plantaciones de cereales, retiradas continuadas que han llevado a Europa entera a depender cerealísticamente de unas pocas multinacionales estadounidenses que copan el mercado. Las malas cosechas son una razón pero estar en manos de uno de los mercados más especulativos del mundo puede ser otra.
Del euribor, poco podemos culpar a ZP, la política monetaria hace años que está en manos del BCE (Banco Central Europeo) y a estos señores les preocupa mucho más unas décimas de inflanción y que un pequeño desacelerón en la economía de nuestra vieja europa.
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